Aunque este término fue acuñado por primera vez en 1999 en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) para referirse a la tecnología de sensores de radiofrecuencia que permite que objetos se conecten a internet, también se ha popularizado para referirse al momento a partir del cual habrá más dispositivos conectados a internet que personas. De hecho, Cisco estima que ese momento ya se dio, entre el año 2009 y el 2010. Según cifras de esta misma empresa, en 2010 estaban conectados a internet 12,5 mil millones de dispositivos, mientras que la población mundial era de 6,8 mil millones. Pero mientras la población crece a una tasa menor a 6%, en un período de cinco años, los dispositivos conectados se duplican en el mismo período.

 

Aunque ya el internet de las cosas es una realidad parcial, porque hay aplicaciones disponibles y cada vez más, dispositivos conectados, queda mucho por desarrollarse. Los habilitadores son los menores costos de los sensores y dispositivos, así como una mejora de las aplicaciones y del llamado cloud computing. Las barreras incluyen: seguridad de la información, temores acerca de la privacidad y capacidad de infraestructura.

 

Qué implicaciones tiene el internet de las cosas. Para los consumidores, es la posibilidad de satisfacer necesidades, como por ejemplo: tener mayor control sobre su salud, ahorrar energía, hacer más eficiente procesos de compra y hasta hacerse con mayor seguridad para sus seres queridos y bienes. Por su parte, para las empresas también hay grandes posibilidades: mejorar la eficiencia de procesos y consumo de recursos, acceder a información valiosa del mercado y sus consumidores, etc. El internet de las cosas ha sido considerada por muchos expertos como una gran revolución cuyo impacto en la humanidad va a ser irreversible.

 

El internet de las cosas brinda oportunidades para el mercadeo y los negocios, destacando tres: Aumentar conocimiento de marca (lograr que la marca sea más importante en la vida de los consumidores al satisfacer necesidades), participar en el proceso de decisión de compra (relacionar mensajes publicitarios con momentos de decisión compra) e investigación del mercado (acceder a información del comportamiento de los consumidores). Empiece a pensar cómo esta revolución impactará su negocio y, mejor aún, como aprovecharla para generar valor.

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